20 julio 2014

Biodiversidad y mutaciones dibujadas

Ultimamente me he topado, más o menos casualmente, con unos dibujos impresionantes sobre el fenotipo de insectos mutantes. No es del todo casual ya que siempre estoy atento a esas cuestiones (diversidad genética y efecto de las radiaciones en la salud genética humana, escribí sobre eso aquí).

Una artista-científica que se dedicó a dibujar insectos mutantes es Cornelia Hesse-Honegger. Algo de su trabajo se puede ver en:

Chernobyl’s Bugs: The Art And Science Of Life After Nuclear Fallout.



En Underscore magazine.



Why I Traveled the World Hunting for Mutant Bugs.

Una interesante entrevista: Ingenious: Cornelia Hesse-Honegger.




Desde hace mucho tiempo me encanta este dibujo, de Enid Kotschnig, que apareció en una Mundo Científico sobre Evolución y que mi madre me regaló como un cuadro (lo tengo en mi escritorio).



06 julio 2014

La carta de Sydney Brenner a Max Perutz en 1963

Es famosa (en el ámbito de los interesados en la historia de la genética molecular) la carta de Sydney Brenner a Max Perutz en 1963. Un párrafo de la misma la resume a la perfección: “all the "classical" problems of molecular biology have either been solved or will be solved in the next decade. The entry of large numbers of American and other biochemists into the field will ensure that all the chemical details of replication and transcription will be elucidated. Because of this, I have long felt that the future of molecular biology lies in the extension of research to other fields of biology, notably development and the nervous system.”




Se podría decir que en parte lo que predijo efectivamente pasó. El ingreso masivo de laboratorios norteamericanos en el área y la resolución de los mecanismos básicos con los que todos trabajamos (y damos clase) hoy. En mi Historia en “tags” de la Genética se resumen.

Por otro lado, es claro que era una visión demasiado simplista. Luego de eso pasaron: el splicing alternativo, los elementos genéticos transponibles, la epigenética, el editing del ARN, los priones, la retrotranscripción, las ribozimas, las variaciones en estructura local de la cromatina y en las configuraciones del ADN, la variedad de ARN´s no codificantes, el procesamiento del ARN y sus modificaciones como la transmetilación, entre los más sonados.

Investigador “puro” en el más estricto sentido de la palabra (esto lo supongo a partir del contenido de la carta), no estaba interesado en ningún tipo de desarrollo tecnológico o metodológico para la generación de herramientas de análisis. Luego de los 60´s vinieron: el ADN recombinante, la PCR, los  métodos de secuenciación del ADN, los microarrays, la bioinformática, por nombrar algunos.

Ni que decir tiene que estaba lejísimo de pensar en aplicaciones. Ni siquiera en la genética del cáncer, niño mimado de los biólogos moleculares si los hay. El gran impulso al desarrollo de la biología molecular (en toda su historia probablemente, pero ni que hablar en las últimas décadas) son sus posibles aplicaciones en salud humana. Uno de los desafíos más interesantes era y es convertir esos conocimientos básicos en aplicaciones médicas (y en otras áreas). Hoy hay vastas regiones de la atención médica que son impensables sin herramientas derivadas de la genética molecular. Para muestra baste este comentario: The future of cancer treatment: Whole genome sequencing?

Al parecer tampoco le interesaban (o tuvo la capacidad de predecir) los proyectos mega de la genética: Human Genome Project, HapMap, 1000 Genomes, ENCODE.

Lo otro que deja ver la carta es una curiosidad intelectual sin igual. Un placer por intentar resolver problemas biológicos complejos como si fueran palabras cruzadas. Y una mentalidad lo más alejada posible del pensamiento (que parece ser dominante en esta época) de “mi chacrita”.